El viaje

Nicoletta y Leonardo soñaban con poder casarse en San Giovanni Battista. La iglesia que los había visto crecer, conocerse y enamorarse. Pero tenían que contentarse con sus furtivos encuentros en un rincón secreto. En un lugar de las imponentes montañas verdes y amarillas. Repletas de viñas, que flanqueaban el pueblo.
Un día Nicoletta, desgastada de someterse a la voluntad de su padre. Quién prefería ver a su hija infeliz a imaginarla en brazos del hijo de un pobre pescador de Riomaggiore.

Se armó de valor. Y le comunicó a Leonardo que había llegado la hora de huir juntos en busca de un futuro mejor. A su amor le fascinó la idea. Y ambos coincidieron en que lo mejor sería emprender su viaje el 15 de septiembre. El día en que se celebraba la Fiesta de la Uva. Y todo el pueblo estaría demasiado ocupado y animado como para percibir su ausencia. Al menos antes de que estuvieran lo suficientemente lejos como para no volver a saber nada de ellos nunca.

El desenlace de los enamorados


Se citaron en el lugar de siempre, la pequeña cabaña oculta entre matorrales que juntos habían construido años atrás. Y extasiados con la increíble idea de estar tocando la libertad con la punta de sus dedos, no pudieron resistirse a amarse en aquel lugar por última vez. Pero aquella tarde no fueron los únicos que se adentraron montaña arriba. El padre de Nicoletta, cegado por la ira tras recibir el chivatazo de una miserable rata. Una rata que Leonardo había cometido el error de llamar amigo durante toda su vida. Mientras éste había sido capaz de venderlo por unas pocas monedas a la primera de cambio, se decidió a seguir a su hija. 

Y tras contemplar aquella escena confirmó sus peores temores. Así que prefirió prender fuego a aquel refugio, que tantas veces había sido testigo del amor de su hija y el hijo del pescador. Todo antes que soportar la deshonra que supondría para su familia que ambos huyeran juntos. El monte entero ardió como el propio infierno llevándose consigo a Leonardo, a Nicoletta y a su padre.

Cuentan los lugareños que cada 15 de septiembre las montañas de Riomaggiore se vuelven rojas. Todo para conmemorar el día en que los enamorados emprendieron su viaje.

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