Vivir es lo único urgente

vivir es lo único urgente

“Me gusta decir que “vivir es lo único urgente” porque creo que es verdad. Solamente tenemos una vida y me parece una locura no exprimir cada día al máximo. En este libro vais a encontrar la historia de un viaje que parece comenzar en Cinque Terre pero realmente empezó mucho antes, cuando decidí dejar atrás lo que era seguro, lo que era fácil, para vivir y escribir mis sueños. Relatos de vida en Cinque Terre, la Toscana, Venecia, Florencia y Roma. Un texto en el que los viajes, las emociones, la escritura y las reflexiones personales acerca de la aventura, la ilusión, la pasión y la felicidad se entrelazan para dar sentido a una experiencia que denomino: “Escribiendo el horizonte”. Esta es la historia de por qué creo que vivir es lo único urgente. Esta es mi historia y espero que pueda ser también la vuestra.”

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En mi primer ebook vais a poder encontrar historias, reflexiones y todo lo que se ha pasado por mi cabeza durante este primer viaje por Italia. Se trata de un libro de relatos, reflexiones y motivación. Es cortito y me haría mucha ilusión que lo leyerais pues espero que pueda haceros pasar un buen rato y motivaros un poco recordando que vivir es lo único urgente. Si no os gusta leer o no tenéis tiempo, siempre podéis compartirlo, que no cuesta nada y vale mucho. Y si preferís las novelas (ya digo que esto no es una novela, es otro tipo de libro), estad atentos porque próximamente sí publicaré mi primera novela.

Viaja porque vivir es lo único urgente

Viajar ayuda a cambiar de perspectiva e incluso nos sirve para volver a ver el mismo punto de vista de siempre con nuevos ojos. Esto es lo que intento reflejar en esta pequeña pero intensa (bien dicen que los mejores perfumes vienen en frascos pequeños) recopilación de relatos, de emociones, de ilusiones de vida. Acércate a ellos con mimo y disfrútalos tanto como yo lo he hecho viviéndolos y después escribiéndolos.

Y no olvides que vivir es lo único urgente.

31 de diciembre en el Coliseo

Roma de leyenda

Como todos los años, Michela había vuelto a Roma para pasar la Navidad con su abuela y celebrar el 31 de diciembre en el Coliseo. Nico, que actualmente estudiaba en “la Ciudad Eterna”, la esperaba emocionado junto al Coliseo. Siempre, desde que acertaba a recordar, había estado enamorado de ella. Aunque, por supuesto, Michela no tenía ni idea.

Después de un reencuentro mágico y de ponerse al día, decidieron ir a tomar algo. Al pasar junto a uno de los muchos “gladiadores” que, como si de seguratas se tratase, rodean el Coliseo, éste se arrimó a Michela aludiendo a su belleza con un certero (o al menos a Nico se lo pareció): “bella”, e intentó persuadirla para que se hiciera una foto con él (foto por la que después le pediría como mínimo 10 euros). Nico la animó a hacerlo, escondiendo que realmente conocía a todos y cada uno de los tipos que, vestidos de romanos, rodeaban el Coliseo. Porque él era uno de ellos. Pero por supuesto esto tampoco se lo había confesado a Michela, ya que bien sabía las risas que habría suscitado entre el resto de su pandilla. Así que no insistió.

Al salir del Coliseo y encaminarse hacia la Fontana para disfrutar de un paseo (a Michela le gustaba visitar todos estos lugares cada vez que viajaba a Roma, sobre todo pasar el 31 de diciembre en el Coliseo, pues cada año le parecían más bellos y nunca se cansaba de verlos), le comentó a Nico:

Si hubiera ido disfrazado de Papá Noel sí me hubiera hecho la foto.

¿De Papá Noel? – Nico la miró, sorprendido por la simpleza de su comentario.

Sí. Cuando era niña, todos los años mis hermanos y yo veníamos el 31 de diciembre a hacernos la foto con “Papá Noel”. Le agradecíamos los regalos que nos había traído y pasábamos un rato con él. Es una de las imágenes de mi infancia que tengo grabada claramente.

Vaya… – Nico no sabía muy bien que decir.

¿Y sabes qué? Siempre nos molestaba que mamá viniera con nosotros pero papá siempre tuviera otros asuntos más importantes. ¡Con lo importante que era eso para nosotros! Hasta que, cuando fui más mayor, revisando las fotografías me di cuenta de que era él. Siempre fue él. – Concluyó Michela con lágrimas en los ojos.

Nico no pudo evitar temblar al escuchar esta historia. El padre de Michela había fallecido cuando ella tenía 5 años. Y aquel recuerdo le conmovió. Así como que ella hubiera querido compartirlo con él.

(…)

El día 31 amaneció frío, pero soleado.  “Hace un sol maravilloso”- dijo concretamente Michela – vamos a dar un paseo. Y así lo hicieron. Caminaban tranquilos, saboreando el momento, porque Michela sabía que, como todos los años, el día 1 tendría que dejar su amada Roma. Y Nico sabía que tendría que dejar ir un año más a Michela sin haberse atrevido a decirle nada. Parecía casi una tradición, pero ambos cumplían religiosamente con ella. Hasta que llegaron al Coliseo.

Michela se puso a temblar. Nico sonrió. Los alrededores del majestuoso monumento se encontraban abarrotados de Papa Noeles con detalles, como una espalda o el casco de alguno de ellos, que denotaban que en algún pasado estos hombres barbudos habían sido gladiadores.

Michela miró a Nico, que había aprovechado el momento de asombro de ésta para colocarse el gorro de Papá Noel y así acompañar al resto de compañeros “gladiadores” a los que había convencido para hacer este bonito gesto y éste simplemente le dijo: ¿una foto, bella?

El día 31 de diciembre

Sucedió en Navidad, pero pudo haber sucedido en cualquier época del año. En este caso se llamaba “amor”. Pero cada día, en cualquier lugar del mundo, puede llamarse “amistad”, “amor por tu familia”o “cariño”. No olvidéis que los pequeños detalles son lo verdaderamente grande. Tampoco desaprovechéis nunca cualquier oportunidad para hacer más felices a los que tenéis al lado o a cualquier otra persona que aparezca en vuestro camino. Por supuesto no dejéis de haceros felices a vosotros mismos.

Y no perdáis nunca, nunca, las ganas de seguir luchando y de seguir viviendo, porque definitivamente somos afortunados porque estamos vivos. Porque el odio es un lastre. Y porque sin duda, el amor (de pareja, familiar, de amigos, a tus mascotas, a ti mism@, eso da igual) es lo único que crece cuanto más se reparte.

¡Qué seáis muy felices!

Aquí podéis leer muchos más relatos.

Sol y luna

La mágica luz del sol de un amanecer en Venecia

Él era como un día de sol: radiante, luz, brillo. Ella era como la noche: oscura y misteriosa. A pesar de todo, él había sabido ver en ella ese especial brillo que sólo tiene la luna. Ella había aprendido a apreciar en él ese especial encanto que sólo se encuentra en los brillos más oscuros. Y aunque sólo podían verse unos pocos minutos al día. Al amanecer cuando los reflejos del sol aún no alcanzaban a opacar la luna. Y al atardecer, antes de que ésta comenzara a ejercer su influjo sustituyendo al astro rey: se querían.

Las góndolas de la Piazza San Marco eran testigos mudos de su intermitente amor prohibido.  Y esos intensos instantes de magia entre la noche y el día, entre el día y la noche. Esos en los que cuentan las leyendas venecianas que todo puede pasar, eran el escenario perfecto para su pasión. Y así pasaban los días mientras disfrutaban de estos fugaces instantes. Que aunque no eran mucho, siempre habían sido bastante para aquellos dos amantes con color de luna y brillo de sol, con brillo de luna y color de sol.



Unas pocas horas de sol no eran suficientes para la luna

Pero ella decidió que no tenía suficiente con aquellos momentos fugaces. Se propuso robarle más minutos al día. Anunciaban eclipse parcial y su plan se antojaba perfecto. Disfrutaban de esos instantes robados al tiempo cuando de pronto el eclipse se convirtió en total y la luna opacó al sol. Él se apagó de repente. Ella, al ver que él perdía su luz acudió en su ayuda. Cuando el sol regresó totalmente no fue capaz de soportar tanto brillo.

Cuenta la leyenda que, si te fijas bien, aún puede verse una góndola con un brillo especial. Justo en en esas horas mágicas en que ni el día alcanza a ser noche ni la luna logra atrapar todavía al sol, compartiendo su amor por los canales de Venecia.

La abubilla

Los campos de la Val d'Orcia

El pequeño Marco avanzaba divertido con su abuelo Lorenzo por aquellos campos de Val d’Orcia que habían visto crecer a tantísimas generaciones de su familia (tantas, que Marco pensaba que ni siquiera sabía contar hasta ese número). Le encantaba pasear entre los sembrados, jugar con los perros, ayudar a los abuelos y a sus padres y disfrutar por el campo jugando con sus amigos y con su hermano Lucca. Su abuelo siempre decía que era un soñador, como él, e incluso muchas veces tenían que despertarlo aún estando despierto porque se quedaba ensimismado en sus propios pensamientos sobre las flores, el viento, e incluso sobre ciertos insectos o animalillos que corrían por aquellas tierras.

Sobre todo le fascinaban las aves, en especial la abubilla, o “upupa” como su abuelo siempre la llamaba. Un pájaro con un majestuoso plumaje que le hacía parecer una elegante mariposa gigante. Y aún la adoró más cuando su abuelo le contó la historia de los hermanos Grimm que explicaba que la abubilla fue pastor en su otra vida.

Pero alimentó tan mal a su ganado, que por mucho que le gritaba: “up, up, up”, los animales no se levantaban. Y aún hoy en día, aunque ya no son pastores, las abubillas siguen gritando: “up,up,up..”- Relataba su abuelo, entusiasmado ante la alegría de su nieto, quien no paraba de reír y aunque ya sabía la historia de memoria le pedía que se la contara una y otra vez.

(***)

Unos años después en Val d’Orcia…

¡¡Marco!! ¡¡Me estás escuchando?! ¿Pero qué cojones has hecho!!? – Y de repente la voz de Lucca lo sacó de su ensimismamiento. Y es que su abuelo tenía razón. Pues incluso ahora, a sus 30 años, muchas veces seguía soñando despierto.

Su ambicioso hermano Lucca le gritaba desde el medio de la carretera. Se había tirado al suelo para darle más dramatismo al asunto.

Pero tú que te crees, Marco!!? ¿Que tienes derecho a joderme la vida? – Gritaba Lucca a su hermano desde mitad de aquella vía de la Val d’Orcia. Hacía aquello mientras trataba de recoger algunos trozos de papel. Todo con la esperanza de que eso sirviera de algo. Estaban justo delante de sus campos. Los que los habían visto nacer, crecer, llorar, caer, aprender, enamorarse, reír y después marcharse a la gran ciudad en busca de una vida “mejor”. Mientras  tanto su hermano lo miraba inmóvil desde el lateral de la carretera.

Justo cinco minutos antes había estado apunto de firmar un contrato de venta (que ya contaba con la firma de su hermano) por valor de un millón de euros. Curiosamente, en aquel momento, una majestuosa abubilla se posó sobre su coche en aquel lugar de la Val d’Orcia.

Finalmente, Marco se acercó a levantar a su hermano de mitad de la carretera.  Y quitándole de las manos los trozos del contrato que él mismo acababa de romper, le extendió la suya mientras sonreía y le decía:

“Up,up,up.”

Y Lucca estalló en carcajadas.

 

Si quieres leer más relatos sobre la Toscana puedes hacerlo aquí.

Epílogo: el milagro de Liguria

Una calle de Liguria

Y después de comprender que un atardecer también puede ser el principio Anabella decidió que iba a cumplir su sueño de ver el mundo. Pero no sin antes vivir unos meses en aquellas preciosas cinco tierras de Liguria. Las tierras que vieron crecer a su madre. Y que hasta aquel momento le resultaban tan ajenas y en cuestión de un año había aprendido a amar como suyas.

15 de septiembre, era el día de la Fiesta de la uva en Riomaggiore, una de las más famosas en Liguria. Y la joven había acudido con sus nuevos vecinos Nicolás y Michela. A quienes finalmente la vida les había demostrado que sí se podía tener más suerte. Esto en el nuevo barco que habían adquirido con el dinero que les había tocado. Todo gracias a un billete de lotería que un ángel anónimo había depositado sobre su acordeón. Sin duda en la que fue su última jornada creando música por necesidad. Durante la travesía Michela tripulaba mientras Nicolás tocaba el acordeón. Éste seguía pensando, mirando a su esposa, que no se podía tener más suerte.

Un día de fiesta diferente en Liguria

La jornada transcurría festiva y animada como todos los años. Hasta que en un punto de la fiesta, justo al atardecer, comenzaron a escucharse gritos. Algunos lugareños empezaron a santiguarse e incluso huyeron asustados. Todo para disgusto de los forasteros. Pues habiendo escuchado ese mismo día la historia de Nicoleta y Leonardo y su trágico final, entraron en histeria y pensaron que su padre había regresado del más allá para ejecutar su venganza de nuevo… Tanto barullo se armó que al final tuvo que intervenir la autoridad competente.

La inspectora de Liguria llegó a la plaza y avanzó hacia el lugar dónde se había originado todo el jaleo. Una multitud de curiosos rodeaban y cuchicheaban alrededor de un par de personas que ocupaban una de las mesas del bar. La inspectora cayó de culo literalmente cuando vio a Fabrizzio Lombardi. El vecino de toda la vida al que juraría haber enterrado solo algunos meses atrás, compartiendo un tequila con su mejor amigo Luciano.

¡ Giulia, Luciano encontró en mi sótano cien botellas enteras! ¡Alessandra lo preparó todo!- fue la bienvenida que el viejo Lombardi dio a la inspectora.

Giulia estalló en carcajadas. Bienvenido- dijo, y no hizo falta decir nada más.

El desenlace de la mágica historia

Al día siguiente todos los periódicos de Liguria amanecieron con la historia del “milagro del 15 de septiembre”. Apelando al influjo mágico que la historia de Nicoletta y Leonardo ejercían ese día especial en las cinco maravillosas tierras. En la noticia completa se podía leer como protagonista a Lombardi. Este aterrado ante la idea de soportar la cotidianedad de Vernazza sin su maravillosa Alessandra. Y sin su delicioso tequila. Había decidido fingir su propia muerte y largarse a vivir sus últimos años a Benidorm. Dónde había tenido la suerte de que le tocara la lotería.

Y al recibir la llamada de su amigo Luciano, quién estaba al tanto de todo, informándole de su nuevo hallazgo, decidió que no necesitaba tanto dinero. Porque definitivamente no podía haber tenido más suerte. Ya que había podido compartir casi toda su vida con su querida Alessandra. Quién por cierto, adoraba los acordeones.

Y en aquella peculiar jornada, todos los que pudieron asistir a aquel curioso milagro también comprendieron, como Anabella, que un atardecer puede ser el principio.

FIN.

 

Si quieres leer los anteriores relatos ubicados en Cinque Terre puedes hacerlo aquí.

El viaje

La iglesia de Riomaggiore

Nicoletta y Leonardo soñaban con poder casarse en San Giovanni Battista. La iglesia que los había visto crecer, conocerse y enamorarse. Pero tenían que contentarse con sus furtivos encuentros en un rincón secreto. En un lugar de las imponentes montañas verdes y amarillas. Repletas de viñas, que flanqueaban el pueblo.
Un día Nicoletta, desgastada de someterse a la voluntad de su padre. Quién prefería ver a su hija infeliz a imaginarla en brazos del hijo de un pobre pescador de Riomaggiore.

Se armó de valor. Y le comunicó a Leonardo que había llegado la hora de huir juntos en busca de un futuro mejor. A su amor le fascinó la idea. Y ambos coincidieron en que lo mejor sería emprender su viaje el 15 de septiembre. El día en que se celebraba la Fiesta de la Uva. Y todo el pueblo estaría demasiado ocupado y animado como para percibir su ausencia. Al menos antes de que estuvieran lo suficientemente lejos como para no volver a saber nada de ellos nunca.

El desenlace de los enamorados


Se citaron en el lugar de siempre, la pequeña cabaña oculta entre matorrales que juntos habían construido años atrás. Y extasiados con la increíble idea de estar tocando la libertad con la punta de sus dedos, no pudieron resistirse a amarse en aquel lugar por última vez. Pero aquella tarde no fueron los únicos que se adentraron montaña arriba. El padre de Nicoletta, cegado por la ira tras recibir el chivatazo de una miserable rata. Una rata que Leonardo había cometido el error de llamar amigo durante toda su vida. Mientras éste había sido capaz de venderlo por unas pocas monedas a la primera de cambio, se decidió a seguir a su hija. 

Y tras contemplar aquella escena confirmó sus peores temores. Así que prefirió prender fuego a aquel refugio, que tantas veces había sido testigo del amor de su hija y el hijo del pescador. Todo antes que soportar la deshonra que supondría para su familia que ambos huyeran juntos. El monte entero ardió como el propio infierno llevándose consigo a Leonardo, a Nicoletta y a su padre.

Cuentan los lugareños que cada 15 de septiembre las montañas de Riomaggiore se vuelven rojas. Todo para conmemorar el día en que los enamorados emprendieron su viaje.

Si quieres leer más textos ambientados en Cinque Terre visita este vínculo.

“Vuela”

Paisaje maravilloso desde el puerto de Vernazza

La joven Anabella llevaba un rato sentada en aquellas majestuosas rocas frente a la costa. Ante ella el mar y el horizonte se extendían formando una estampa increíble para cualquier retina. El resto de personas que estaban a su alrededor habían tenido que pestañear dos veces para poder admirar el magnífico espectáculo que era un atardecer en Vernazza, pero Anabella permanecía impávida ante aquel fenómeno, como si aquello no fuera con ella. Como si su corazón fuera incapaz de asumir tanta belleza. En su mano una carta sin abrir. Finalmente se armó de valor y lo hizo. Al pie del folio, que en aquel momento le pareció gigante, sólo una palabra:
“Vuela.”
Y una firma:
“Mamá.”

Entonces lo entendió todo


Anabella había viajado cientos de kilómetros desde el sur de Italia para poder abrir aquella nota. La nota de despedida de su madre en el pueblo que la vio crecer. Anabella pensaba que ésta se había marchado de este mundo totalmente decepcionada con su modo de entender la vida, con su modo de ser libre, con sus ganas de volar. En aquel instante un pájaro surcó el cielo y Anabella por fin comprendió todo.

Aquella tarde entendió que un atardecer también puede ser el principio.

Algunos fragmentos de poesías de Eugenio Montale sobre Cinque Terre y sobre Vernazza:

“Io per me amo le strade […] Le viuzze che seguono i ciglioni, discendono tra i ciuffi delle canne e mettono negli orti, tra gli alberi dei limoni”.

[…] “E i sensi di quest’odore / che non sa staccarsi da terra
e piove in petto una dolcezza inquieta.
Qui delle divertite passioni per miracolo tace la guerra,
qui tocca anche a noi poveri la nostra parte di ricchezza
ed è l’odore dei limoni.”

“Dal porto di Vernazza le luci erano a tratti scancellate

dal crescere dell’onde invisibili al fondo della notte.”

Y si quieres leer más historias ambientadas en las preciosas Cinco Tierras te las presento para que puedas pasar un buen rato.

La suerte de Nicolás

la poesía de Cinque Terre

Otra vez me ha cogido Adriano el barco sin permiso. – Masculló Nicolás entre dientes mientras intuía en el horizonte de la poesía de Cinque Terre aquella silueta blanca, al fondo, frente a la costa.

Su mujer le siguió el juego, riendo – Déjalo que disfrute, hombre.

Nicolás la miró, sonriendo también y mientras le quitaba los pinchos que se acababa de clavar en las manos trepando como cada mañana por aquellos cactus de detrás de la caseta de turismo para evitarse los siete euros que costaba realizar el sendero balizado de la poesía de Cinque Terre y poder sacarse así su sustento amenizando a los turistas con su acordeón, pensó que no se podía tener más suerte.

Conoce más historias sobre la poesía de Cinque Terre y acércate un poco más a la magia de este maravilloso lugar.

Algunos datos interesantes sobre la poesía de Cinque Terre

Uno de sus grandes amantes y exponentes de esta tierra en el mundo literario. Como bien expresan muchos de sus poemas fue Eugenio Montale. El poeta y crítico musical italiano nació a finales del siglo XIX en Génova. Dejó los estudios clásicos para iniciarse en la música y más tarde incluso fue oficial en la I Guerra Mundial.

Años después decide dedicarse a la poesía convertido en un intelectual con muchísima cultura. Le encantaban los novelistas del siglo XIX y también era un amante de otras artes como la música y la pintura.

Al declararse antifascista fue suspendido por el gobierno de su cargo de director en el Gabinete Vieusseux. Obtuvo numerosos premios a lo largo de su vida como el Premio Feltrinelli. También consiguió el título de Doctor Honoris Causa por varias Universidades como la de Milán y la de Cambridge. Y fue Premio Nobel de la Literatura en el año 1975.

Poeta, periodista y crítico musical italiano nacido en Génova en 1896.
Interrumpió los estudios secundarios para estudiar canto, y luego sirvió como oficial de infantería en la I Guerra Mundial. Cuando decidió dedicarse a la poesía ya era un intelectual de vasta cultura que alternaba el gusto por la lectura de los grandes novelistas del siglo XIX, con  la pintura y la música.
En 1939 sus manifestaciones antifascistas le valieron la suspensión por parte del gobierno como director del Gabinete Vieusseux.

Entre sus obras más valiosas se encuentran Huesos de SepiaLas Ocasiones y La mariposa del café de la Plaza. Su poesía era breve, pero a la vez intensa.

Montale murió en el año 1981 en la ciudad de Milán.

El agave

El ágave de Le Cinque Terre

¿Y cuál dice que era el barco?– Preguntaba el aprendiz a la inspectora desde aquel rincón idílico de le Cinque Terre. Aquel lugar por el que día tras día transitaban miles de turistas.

El de la punta, el que está solo – Respondía ella, casi absorta, sin poder dejar de mirar aquella fatídica escena. Conocía a Fabriccio Lombardi desde su más tierna infancia en Le Cinque Terre. Y todavía no podía entender como aquel enérgico abuelete de 83 años. Aquel que día tras día se levantaba con una sonrisa entrañable para salir a navegar con su barco. Y que parecía haber llevado perfectamente la enfermedad de su esposa y su fallecimiento hacía entonces un mes y un día. Había podido saltar la noche anterior justo desde aquel lugar. Dónde la propia inspectora había estado presente cuando lanzaron las cenizas de Alessandra, la esposa de Fabriccio.

El desenlace de la historia de le Cinque Terre

Lombardi había sido capaz de sobrellevar la larga convalecencia del único amor de su vida. Y su fatal desenlace en Le Cinque Terre. Había tragado con lanzar sus cenizas. Porque sus hijos así lo habían querido. Justo desde aquel lugar en que empezó su historia.

Había soportado el ver, día tras día cuando salía a navegar durante aquel mes que a él le parecieron 100 años. Ese desafiante agave que parecía querer decirle que no había pasado nada. Que seguía teniendo tequila en casa, de ése que tan bien le salía a ella. Ya que ninguno de los dos habían soportado nunca el licor tradicional italiano. Y que la ropa seguía tendida en las cuerdas artesanales que su esposa fabricó con la misma planta hacía ya mucho tiempo.
Pero esa pasada noche fue incapaz de soportar el momento en que se le acabó la última gota de su bebida favorita. El delicioso tequila de Alessandra, y llamó a su amigo Luciano.
Vente para mi casa, tomaremos limoncello. -Fueron las últimas palabras que éste pronunció a su amigo.

La ropa aún sigue colgada en aquel balcón de Vernazza.

Si quieres conocer más textos inspirados en el maravilloso parque de Le Cinque Terre te emplazo a que lo hagas conmigo.

Sobre Escribiendo el horizonte

Todas las personas pasan por su vida vivas. ¿Pero cuántas la viven? La verdad es que vivir es lo único urgente.

Mi nombre es Laura, tengo 25 años y lo único que tengo claro en esta vida es que quiero vivirla.

Escribiendo el Horizonte es todo lo que siempre me habían dicho que no podía hacer y a la vez es también todo lo que siempre he sido.

 

“No estudies periodismo, no tiene salida”.

Soy periodista, y tengo trabajo.

 

“¿Viajar sola? ¿Vivir viajando? ¿Y para qué? Tú estás loca. Deberías ser más realista y responsable”

Claro, mejor vivir para trabajar ¿no?

 

“Correr es de cobardes y tú nunca has sido buena en ningún deporte”.

Cuando corro soy valiente. No dejéis nunca que nadie os ponga límites. No os los pongáis vosotros.

 

“Eres demasiado independiente, con tanta libertad nunca encontrarás pareja”

Simplemente gracias por el halago jajajajajaja.

¿Qué es Escribiendo el Horizonte?

Escribiendo el Horizonte es un viaje que arranca en Italia y todavía no tengo ni la más remota idea de a dónde me llevará. Tampoco sé cuanto durará, pero de lo que estoy segura es de que pienso exprimir al máximo cada segundo de esta impredecible nueva aventura que ahora mismo tengo la suerte y la insensatez de poder emprender (aunque cada vez tengo más claro que la locura es lo sensato).

Horizontes, viajes, relatos, historias, consejos, ciudades, montañas, deporte, personas… Escribiendo el Horizonte va a ser un mucho de mí. De mi manera de conocer, de mi forma de vivir el mundo  y poder plasmar estos nuevos horizontes en palabras “escritas” y espero que con el tiempo pueda ser también un poco de vosotros.

Empieza el viaje y definitivamente …

Vivir es lo único urgente

Vivir es lo único urgente.

Si quieres conocer más cosas acerca de mí, de mis historias, de mis manías, de mis relatos de vida y de mis ganas de viajar, de vivir y de no dejar nunca de correr no dejéis de leer estas otras entradas.